A quienes hemos vivido abuso psicológico y emocional muchas veces nos cuesta identificarlo, porque solemos normalizarlo.
Pensamos que estamos exagerando, que somos demasiado sensibles o que entendimos mal las cosas. Poco a poco empezamos a desconfiar de lo que sentimos y percibimos.
Nos decimos que “la otra persona es así”, intentamos entenderle, evitar conflictos y adaptarnos a lo que espera de nosotros. Sin darnos cuenta, vamos cediendo cada vez más espacio interno y perdiendo confianza en nuestro propio criterio.
A veces el abuso es evidente: gritos, amenazas o intimidación.
Pero muchas veces es más sutil. Puede aparecer como manipulación emocional, culpa constante, cambios de trato que te descolocan, invalidación o pequeñas situaciones que hacen que termines dudando de ti misma.
Y eso no suele pasar de golpe.
Es algo gradual.
Casi imperceptible.
Hasta que un día te das cuenta de que vives en tensión, triste, enfadada o demasiado pendiente del estado emocional de la otra persona.
Quizás te pasa algo de esto:
— Sientes culpa sin saber muy bien por qué
— Tienes miedo a la reacción de la otra persona
— Sientes que tienes que medir lo que dices
— Terminas pidiendo perdón incluso cuando no sabes qué hiciste mal
— Dudas mucho de tu criterio
— Te sientes absorbida emocionalmente por la relación
— Sientes que has ido dejando partes de ti por el camino
Cuando este tipo de dinámicas se repiten una y otra vez, hablamos de abuso psicológico y emocional.
Estas dinámicas son muy confusas y afectan profundamente a cómo te percibes a ti misma. Muchas personas sienten que “deberían haberlo visto antes”, pero cuando estás dentro no siempre es fácil reconocer lo que está pasando.
Yo también he estado en dinámicas así, donde normalicé cosas que no eran sanas y me costó mucho ver y aceptar que me estaban haciendo daño.
Para mí, salir empezó cuando pude reconocer “esto no me hace bien”.
Y desde ahí busqué apoyo terapéutico, pude hablarlo y poco a poco empecé a volver a mí.
A recuperar mi centro.
A escucharme.
Y a confiar otra vez en lo que sentía.